El plan de desescalada del confinamiento hace que uno comience a vislumbrar el fin del confinamiento algo más cerca, todo aquello que dará forma al ahora y el mañana ya está aquí.

Comportamientos y valores contradictorios que se dan al mismo tiempo, qué dará paso a una nueva situación social. Esta pandemia del coronavirus va a suponer un cambio en la forma de relacionarnos, pero también en la manera de vivir en nuestros hogares. El confinamiento nos pilló a muchos de improvisto, y tanto tiempo en el hogar nos ha hecho reflexionar sobre el espacio en el que vivimos y sus limitaciones.

Si el impacto de este virus en nuestra calidad de vida aún se está desarrollando, la pregunta sigue siendo,  ¿y después qué? ¿Cómo será entonces nuestro día a día? ¿Cómo y en qué cambiaremos? ¿Qué huella quedará en nuestra memoria y cómo nos transformará? ¿qué perdurará realmente en este mundo que cambia rápidamente?

Mientras regresamos a la nueva normalidad incierta, todo está ocurriendo dentro de nuestras casas. El lugar que se convierte en nuestro refugio y nos ayuda a sentirnos a salvo, pero a la vez, es el espacio cerrado que nos recuerda el anhelo de libertad.

Anhelo de experimentar, viajar, socializar, hacer y deshacer de la forma que estábamos acostumbrados, nos recuerda a cosas que de repente no podemos o hemos tenido que dejar de hacer. Una dualidad que nos influenciará en nuestras vidas en el ahora y en el después.

Nuestras casas se han convertido de repente en espacios multifuncionales. El centro de toda nuestra actividad incluso en ocasiones de sobreactividad agotadora a causa de la presión de ser lo más productivo posible incluso en el confinamiento. Salvo comprar las cosas más esenciales, hemos tenido que hacerlo casi todo en nuestros hogares: trabajar, estudiar, hacer deporte, jugar, cocinar, descansar, comer, bailar, socializar, crear, inventar y reinventar.

Un recorrido por nuestros hogares:

Nuestras casas vienen en diferentes formas y tamaños, no se pasa igual el confinamiento en un piso interior de 40m2 solo o acompañado que en una casa con jardín o en un espacio abierto donde es mas complicado la intimidad. Pero las funciones que todos realizamos son casi las mismas en cualquier hogar.

Nada más entrar, la entrada se convierte en una zona de esterilización donde dejar ropa y zapatos como en Japón y como si de una película de ciencia ficción se tratase antes de ir a salvar el mundo, una entrada con productos para descontaminar móvil, llaves, cartera y los paquetes de compra on-line, cada vez más frecuentes.

Pasamos a los comedores o salones que se convierten quizás en el espacio más multifuncional de toda la casa, oficinas de trabajo y sala de reuniones que se convierten en improvisados parques infantiles para los que comparten espacio con los más pequeños, gimnasios temporales con esterillas por el suelo y botellas de agua como pesas improvisadas, sala de fiestas donde bailar toda la noche delante de una pantalla con nuestros amigos al otro lado, incluso en cines y en spa donde poder relajarte .

Baños que se convierten en salones de belleza con remedios caseros y el centro de protección e higiene.

En la cocina vuelve a tener sentido la despensa llena para crear miles de recetas, de repente nos damos cuenta que nos encanta cocinar, nos ayuda a relajarnos y a reducir la ansiedad y que este ritmo más pausado nos permite cuidarnos y mimarnos mejor.

Los balcones y terrazas han recuperado protagonismo, incluso ventanas que se convierten en una extensión hacia el exterior. En estos momentos es cuando te dices a ti mismo, mi próxima casa tendrá una fachada con sol y vistas, una terraza o al menos un balcón donde poder salir al exterior y tener un pequeño huerto y quizás no sea necesario que sea tan céntrica o simplemente un lugar donde poder observar e interactuar con los vecinos. El confinamiento ha provocado que cada metro al aire libre sea aún más valioso, y por ello, hoy más que nunca, podríamos decir que quien tiene un patio, azotea, jardín, terraza o incluso balcón tiene un tesoro, un lujo como  desahogo hacia el sentimiento de libertad.

Reflexiones sobre el espacio:

A raíz de esta etapa reflexionaremos sobre el espacio que compartimos y las limitaciones de nuestras hogares pensando en soluciones para hacerlas más agradables, cómodas, seguras y, sobre todo, saludables. Teniendo en cuenta las circunstancias actuales y la información que nos llega, todo parece indicar que podríamos volver a experimentar otros periodos de confinamiento y para entonces, nuestras casas deberían de estar mejor preparadas para ello.

• Espacios más versátiles y multifuncionales

• Mejor conexión interior con exterior

• Hogares más saludables, higiénicos y sostenibles

• Casas que nos ayuden a sentirnos mejor

La importancia del espacio aumentará a medida que las personas busquen más formas de ocultar los artículos personales y domésticos. Actualmente, estamos aprendiendo cuán importante es la organización de nuestro espacio para promover la productividad en nuestras casas. Buscar la  multifuncionalidad implica que desde el diseño se determina más que nunca cómo van a ser usados los productos en relación al espacio de los hogares.

La cuarentena ha abierto una interesante vía de exploración desde el punto de vista de cómo sentir y vivir nuestras casas, pensar en cómo un pequeño espacio puede servir para múltiples funciones y a la vez mantener una separación entre la vida laboral y la vida personal.

El coronavirus no ha hecho más que acelerar hábitos que no teníamos previsto que se establecieran en nuestra vidas de una forma cotidiana hasta dentro de unos años.

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